Alguna vez te has preguntado, ¿qué son esos adornos horribles y estorbosos que no combinan con nada más de tu casa ni entre ellos mismos? Son souvenirs.
Estas pequeñas aberraciones de la decoración y minimonumentos inútiles son unas de las principales fuentes de ingreso de los destinos turísticos. Además son la trampa más común para aprovechar la emoción del instante en el que estamos en alguna ciudad nueva de vacaciones y queremos llevar un pedacito de plástico que nos recuerde que fuimos parte fugaz de ese lugar. ¿Quién no ha tenido una camiseta de alguna playa mexicana, algún objeto que tenga el famoso "I LOVE NY" o una bola de cristal con nieve de ciudades tan alejadas de los polos como Can Cún?
Los souvenirs se dividen en dos tipos, los útiles pero con poca duración, efectividad o calidad y los completamente inútiles llamados "decorativos".
Los primeros son las plumas, llaveros, tazas, vasos tequileros, t-shirts, etc. Todos parientes ya que fueron Made in China. La calidad es mínima, generalmente se les acaba la tinta, se rompen o se decoloran al salir de la tienda y solemos culminar el enojo con un "que chafa".
Los segundos generalmente son pequeños monumentos a escala de lugares famosos o importantes. Como cualquier escala de la estatua de la libertad, la torre Eiffel, etc. También son comunes las versiones nacionales como el mini calendario azteca, el chac mol, el penacho para el niño o hasta los horribles mini balcones de talavera.
Se que esta compulsión y necesidad de coleccionar es difícil de controlar, especialmente cuando se tiene frente a uno una hermosa replica-cuadro de las Cataratas del Niágara con movimiento y sonidos reales, pero hay que pensar en qué lugar de la casa vas a colgar semejante esperpento...
Nadie...


